Es un requisito de los estándares de habilitación que todos los prestadores de servicios de salud, independientemente del servicio que presten, deben cumplir con las condiciones tecnológicas y científicas mínimas e indispensables para la prestación de servicios de salud. Éstos estándares son principalmente de estructura y delimitan el punto en el cual los beneficios superan a los riesgos. El enfoque de riesgo en la habilitación procura que el diseño de los estándares cumpla con ese principio básico y que éstos apunten a la mitigación de los riesgos principales. [1]
En este sentido, definimos en este paso cómo las organizaciones pueden integrar la gestión de riesgos a sus políticas de atención y cómo puede ello mejorar la seguridad de los pacientes en los procesos de atención.
El riesgo es inherente a todos los aspectos de la atención primaria en salud, incluyendo:
El riesgo es inherente a todos los aspectos de la atención primaria en salud, incluyendo:
- El tratamiento y cuidado proporcionados a los pacientes y sus familias,
- La determinación de prioridades de servicio,
- Desarrollo de proyectos y servicios,
- La adquisición de medicamentos y productos sanitarios,
- Las instrucciones, conocimiento y seguimiento de los pacientes.
La gestión integrada del riesgo es el proceso de identificación, evaluación, análisis y gestión de todos los riesgos potenciales e incidentes de seguridad del paciente. Es aplicable a todos los servicios de atención primaria a cualquier nivel. Si los riesgos son debidamente evaluados, el proceso ayudará a los prestadores de servicios de salud, consejos sanitarios locales, equipos comunitarios y prácticas, a establecer sus prioridades y mejorar la toma de decisiones hasta alcanzar un balance óptimo del riesgo, beneficio y coste.
Gestión integrada del riesgo significa que las lecciones aprendidas en un área de riesgo pueden ser rápidamente difundidas a otras áreas de riesgo. La integración y gestión de todo el riesgo ayudará a las organizaciones de atención primaria, incluyendo prácticas, a cumplir con sus objetivos de gobierno clínico, homologaciones de riesgo, y requisitos ejecutivos de Sanidad y Seguridad.
Entre los beneficios de la gestión integrada del riesgo se tienen:
- Mejora la información sobre riesgos de tal forma que la escala y naturaleza del riesgo para los pacientes puede ser adecuadamente evaluada.
- Las lecciones aprendidas en un área de riesgo pueden ser rápidamente difundidas en otras áreas de riesgo.
- Proporciona un enfoque coherente para la identificación, análisis e investigación de todos los riesgos, por ejemplo, el análisis de causa raíz (ACR) y/o la auditoria de un suceso significativo pueden ser utilizados para quejas y demandas así como para incidentes.
- Asesorar a las organizaciones en el cumplimiento de todos los estándares pertinentes.
- Ayudar a las organizaciones a resolver sus dudas, a afrontar el impacto de sucesos inesperados, y a aumentar la confianza del paciente y del público.
Además, una gestión integrada del riesgo ayuda a los prestadores de servicios de salud a:
- Tener una visión general de su capacidad de gestión del riesgo, prácticas y cultura,
- Desarrollar una cultura abierta y justa,
- Planificar y establecer procedimientos,
- Perfeccionar prácticas para convertirlas en más seguras y más adaptables,
- Alcanzar objetivos estratégicos y operativos establecidos por partícipes externos,
- Garantizar que las lecciones se comparten en y entre organizaciones.
Herramientas de Evaluación del Riesgo
Una serie de herramientas utilizadas actualmente en la industria están siendo ahora utilizadas en asistencia sanitaria para identificar fallos potenciales. Estas incluyen:
- Evaluación de la probabilidad del riesgo: La evaluación probabilística del riesgo (EPR) examina incidentes y sus factores concurrentes y determina la posibilidad de que suceda el evento. La evaluación define la naturaleza y envergadura de los riesgos y considera estos en relación con los beneficios de reducirlos o eliminarlos y los costes para lograrlo.
- Matriz de riesgo: Se utiliza para identificar riesgos en relación con su probabilidad de incidencia y gravedad del impacto; combinando juicios con análisis numéricos. Una matriz de riesgo puede utilizarse para valorar incidentes de seguridad del paciente que ya han sucedido, aquellos que hayan sido evitados y riesgos potenciales.
- Modalidades de fallos y análisis de efectos (AMFE): El AMFE es ampliamente utilizado en la industria y se ha adaptado como una herramienta de evaluación del riesgo en la atención sanitaria de Estados Unidos. Es una herramienta proactiva de evaluación de un procedimiento, producto nuevo o diseño de servicio, para identificar fallos potenciales y el efecto que esos fallos podrían tener sobre las personas y/o la organización. Las decisiones que deben ser adoptadas para evitar un incidente pueden entonces ser priorizadas. El AMFE identifica los factores siguientes: procedimientos: ¿cómo espera ser prestada la atención?, modalidad de fallo: ¿qué puede fallar?, factores contribuyentes: ¿porqué podría ocurrir el fallo?, efecto: ¿cuáles son las consecuencias del fallo? [2]
Mejorar la seguridad del paciente es parte del trabajo de todos. Integrar la gestión del riesgo a todos los niveles de la organización es indispensable para lograrlo, es por esto que es importante la evaluación y la gestión del riesgo en las instituciones prestadoras de servicios de salud de todos los niveles.
[1] Resolución 2003 de 2014 del Ministerio de Salud y Protección Social, República de Colombia.
[2] Gobierno de España, Plan de calidad para el sistema nacional de Salud. Siete pasos para la seguridad del paciente en atención primaria. National Patient Safety Agency. http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/docs/siete_pasos_seguridad_paciente.pdf

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