martes, 12 de enero de 2016

¿Cómo Implementar Un Programa de Seguridad del Paciente? Paso 3: Integrar las Tareas de Gestión de Riesgos


Es un requisito de los estándares de habilitación que todos los prestadores de servicios de salud, independientemente del servicio que presten, deben cumplir con las condiciones tecnológicas y científicas mínimas e indispensables para la prestación de servicios de salud. Éstos estándares son principalmente de estructura y delimitan el punto en el cual los beneficios superan a los riesgos. El enfoque de riesgo en la habilitación procura que el diseño de los estándares cumpla con ese principio básico y que éstos apunten a la mitigación de los riesgos principales. [1]

En este sentido, definimos en este paso cómo las organizaciones pueden integrar la gestión de riesgos a sus políticas de atención y cómo puede ello mejorar la seguridad de los pacientes en los procesos de atención.

El riesgo es inherente a todos los aspectos de la atención primaria en salud, incluyendo:


  • El tratamiento y cuidado proporcionados a los pacientes y sus familias,
  • La determinación de prioridades de servicio,
  • Desarrollo de proyectos y servicios,
  • La adquisición de medicamentos y productos sanitarios,
  • Las instrucciones, conocimiento y seguimiento de los pacientes.
La gestión integrada del riesgo es el proceso de identificación, evaluación, análisis y gestión de todos los riesgos potenciales e incidentes de seguridad del paciente. Es aplicable a todos los servicios de atención primaria a cualquier nivel. Si los riesgos son debidamente evaluados, el proceso ayudará a los prestadores de servicios de salud, consejos sanitarios locales, equipos comunitarios y prácticas, a establecer sus prioridades y mejorar la toma de decisiones hasta alcanzar un balance óptimo del riesgo, beneficio y coste.


Gestión integrada del riesgo significa que las lecciones aprendidas en un área de riesgo pueden ser rápidamente difundidas a otras áreas de riesgo. La integración y gestión de todo el riesgo ayudará a las organizaciones de atención primaria, incluyendo prácticas, a cumplir con sus objetivos de gobierno clínico, homologaciones de riesgo, y requisitos ejecutivos de Sanidad y Seguridad.

Entre los beneficios de la gestión integrada del riesgo se tienen:


  • Mejora la información sobre riesgos de tal forma que la escala y naturaleza del riesgo para los pacientes puede ser adecuadamente evaluada.
  • Las lecciones aprendidas en un área de riesgo pueden ser rápidamente difundidas en otras áreas de riesgo.
  • Proporciona un enfoque coherente para la identificación, análisis e investigación de todos los riesgos, por ejemplo, el análisis de causa raíz (ACR) y/o la auditoria de un suceso significativo pueden ser utilizados para quejas y demandas así como para incidentes.
  • Asesorar a las organizaciones en el cumplimiento de todos los estándares pertinentes.
  • Ayudar a las organizaciones a resolver sus dudas, a afrontar el impacto de sucesos inesperados, y a aumentar la confianza del paciente y del público.
Además, una gestión integrada del riesgo ayuda a los prestadores de servicios de salud a:


  • Tener una visión general de su capacidad de gestión del riesgo, prácticas y cultura,
  • Desarrollar una cultura abierta y justa,
  • Planificar y establecer procedimientos,
  • Perfeccionar prácticas para convertirlas en más seguras y más adaptables,
  • Alcanzar objetivos estratégicos y operativos establecidos por partícipes externos,
  • Garantizar que las lecciones se comparten en y entre organizaciones.

Herramientas de Evaluación del Riesgo

Una serie de herramientas utilizadas actualmente en la industria están siendo ahora utilizadas en asistencia sanitaria para identificar fallos potenciales. Estas incluyen:

  • Evaluación de la probabilidad del riesgo: La evaluación probabilística del riesgo (EPR) examina incidentes y sus factores concurrentes y determina la posibilidad de que suceda el evento. La evaluación define la naturaleza y envergadura de los riesgos y considera estos en relación con los beneficios de reducirlos o eliminarlos y los costes para lograrlo.
  • Matriz de riesgo: Se utiliza para identificar riesgos en relación con su probabilidad de incidencia y gravedad del impacto; combinando juicios con análisis numéricos. Una matriz de riesgo puede utilizarse para valorar incidentes de seguridad del paciente que ya han sucedido, aquellos que hayan sido evitados y riesgos potenciales.
  • Modalidades de fallos y análisis de efectos (AMFE): El AMFE es ampliamente utilizado en la industria y se ha adaptado como una herramienta de evaluación del riesgo en la atención sanitaria de Estados Unidos. Es una herramienta proactiva de evaluación de un procedimiento, producto nuevo o diseño de servicio, para identificar fallos potenciales y el efecto que esos fallos podrían tener sobre las personas y/o la organización. Las decisiones que deben ser adoptadas para evitar un incidente pueden entonces ser priorizadas. El AMFE identifica los factores siguientes: procedimientos: ¿cómo espera ser prestada la atención?, modalidad de fallo: ¿qué puede fallar?, factores contribuyentes: ¿porqué podría ocurrir el fallo?, efecto: ¿cuáles son las consecuencias del fallo? [2]
Mejorar la seguridad del paciente es parte del trabajo de todos. Integrar la gestión del riesgo a todos los niveles de la organización es indispensable para lograrlo, es por esto que es importante la evaluación y la gestión del riesgo en las instituciones prestadoras de servicios de salud de todos los niveles.


[1] Resolución 2003 de 2014 del Ministerio de Salud y Protección Social, República de Colombia.

[2] Gobierno de España, Plan de calidad para el sistema nacional de Salud. Siete pasos para la seguridad del paciente en atención primaria. National Patient Safety Agency. http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/docs/siete_pasos_seguridad_paciente.pdf

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